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Filosofía de Gimnasio.

Filosofía de gimnasio, Sócrates en mancuernas.

Hoy escribiré un poco de filosofía de gimnasio. He de reconocer que los gimnasios no me entusiasman y si voy a uno desde hace más de un año, es porque si quiero vivir sin dolores y sin visitar al fisioterapeuta cada 15 días, ir al gimnasio es la solución más saludable y económica, además al que acudo yo tiene piscina y spá, lo que mi espalda agradece enormemente.

Hay un amigo mío que me dijo una vez que en el hombro tenemos un by-pass y la sangre tiene que decidir entre ir al músculo o ir al cerebro, sé que esta teoría no tiene ningún fundamento científico, incluso actualmente, los avances de la neurociencia han confirmado que el ejercicio físico es beneficioso para  nuestra salud mental y mejora nuestras funciones cognitivas, pero a pesar de esto, a veces observo situaciones que me hacen dudar de la neurociencia y alinearme con la filosofía de gimnasio de mi amigo.

Entre estas situaciones están los batidos milagrosos que cual pócimas mágicas, toman algunos sujetos sin camiseta mientras se miran (y a veces se golpean) el abdomen en el espejo y piensan (esto de pensar es un “suponer”) que lo mejor de la naturaleza, lo tienen frente a ellos en ese momento.filosofias de gimnasios

Continuando con esta filosofía de gimnasio podemos hablar también de los nuevos usos del “secador de todo”, antes llamado secador de pelo o de la forma de localizar a la buenorra o al buenorro del gimnasio, por no hablar del famoso 4 en 1 (utiliza 4 máquinas  a la vez porque lo más importante es ÉL, luego ÉL y después ÉL) o del truco de poner más pesas al finalizar tus series para hacerte “el mazas”.

También hablaremos de misterios, ¿Por qué nadie responde a un saludo de Buenos Días en un vestuario de gimnasio?. Como verás la filosofía de gimnasio es tan inagotable que da para un libro como los de Ken Follet.

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